Con un calor de justicia se presentaba la tarde en la Era de los Mártires para el segundo festejo de abono de la feria de San Fernando de Cáceres, primera corrida de toros tras la novillada celebrada en las vísperas de este viernes festivo en la capital cacereña.
Cartel compuesto por Juan Ortega, Roca Rey y Marco Pérez que lidiarían toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq, toros de juego y presentación muy desigual y salvando al tercero de la tarde, el resto de la corrida floja de fuerza y fondo.
Abría plaza Juan Ortega con un toro negro al que recibía con el capote recetándole unas verónicas bien jugadas, pero sin ser ostentoso con el saludo. Tras un breve encuentro con el caballo donde el toro no se empleó y tercio de banderillas sin oportunidad de lucimiento para los de plata, Ortega brindaba al público y comenzaba la faena con la franela tratando de abrirle los caminos al toro en la raya del tercio, probó ambos pitones siendo el derecho el único por el que admitía faena, faena que prácticamente pasó sin pena ni gloria y que Ortega cerró con una estocada entera pero desprendida. Ovación del público que Ortega recibió desde el tercio.
El segundo del lote de Juan Ortega resultó ser otro ejemplar sin apenas juego a l que Ortega recibió con el capote y manejado de manera variada el percal en el primer tercio de la lidia. De nuevo el toro no se empleó en el caballo y donde apenas recibió un puyazo sin profundizar. Tercio de banderillas aseado y sin lucimiento. La faena del segundo del lote de Juan Ortega tenia mejor pinta que la de su primer toro, pero se quedó en eso, Ortega pudo sacar unos naturales de muy bella factura y consiguió que el toro completase varias tandas por ambos pitones, el poco fondo del toro y la falta de raza hizo que el toro se acabase antes de tiempo y por mucho que se empeñó el trianero no pudo extraer más de su oponente. Recetó una estocada completa y algo caída hizo rodar al de Juanpedro volviendo a recibir otra ovación desde el tercio.
Recibía Roca Rey al primero de su lote y segundo de la tarde con un breve saludo capotero donde el toro dejó claro desde el principio que no venia sobrado de fuerzas. Un tercio de varas sin emplearse a fondo y haciendo sonar el estribo dio paso a un tercio de banderillas rápido y limpio. Roca comenzaba la faena con la muleta tanteando el toro por ambos pitones hasta sacarlo más allá de la segunda raya. Pronto dejó ver el de Juanpedro su falta de fuerza y su poco fondo, mostró nobleza y cierto son al recibir las tandas de muleta por ambos pitones. Fue por el pitón derecho donde Roca Rey conseguía llegar al público, por el pitón derecho conseguía completar el toreo en redondo y haciendo que el público vibrase más por pisar los terrenos cercano a los pitones del toro que por lo meritorio de la faena. Un aviso y una estocada entera ponían fin a la faena del segundo de la tarde para recibir dos orejas muy benévolas otorgadas por la presidencia.
El segundo del lote de Roca Rey aparecía en el ruedo de la Era de los mártires sin apenas realizarle caso al capote del peruano, pero demostrando más fondo y más brío que sus hermanos anteriores. Una pelea digna en varas y un tercio de banderillas sin apreturas daban paso a una faena de muleta donde Roca exprimió al de Juanpedro por ambos pitones, toreo variado con la muleta para conseguir que el toro se terminase de desplazar sin un buen son. Buscó Roca Rey donde no había y no consiguió llegar al público con la fuerza necesaria para que le pidieran los trofeos tras fallar con los aceros y escuchar dos avisos. Recibió una ovación que recogió desde el tercio.
Marco Pérez recibía al tercero de la tarde y primero de su lote a porta gayola, le aplicaba el salmantino y buen y variado saludo capotero donde se dejaba ver claramente que este toro venia con más motor que sus hermanos de camada. Tercio de varas sin pelea y donde apenas recibió un picotazo por parte del varilarguero y tercio de banderillas donde no hubo complicaciones. Comenzaba Marco la faena con la pañosa tirando del toro hasta más allá de la segunda raya y probando con ambos pitones donde dejó claro el toro que su pitón bueno era el derecho. Tandas de exigencia por parte de Marco pero de discutible colocación en más de una ocasión hacían que el toro tuviese más brío a la hora de ir tras la muleta, cosa que el público parecía ávido que sucediese para venirse arriba. Cierto es que el toro no rehuía la batalla que el salmantino le presentaba, pero el de Juanpedro entregaba una embestida con fuerza, pero sosa y sin transmisión. No tardó en aparecer entre el público el mal endémico de la indultitis, en el momento en que un toro repite tres o cuatro tandas tras la muleta del matador no falta quien pide el indulto del toro sin motivo ni razón. Gracias a Dios la presidencia en esta ocasión tuvo la cordura que le faltaba a parte de la plaza como para no conceder el indulto. Dos pinchazos, estocada y dos intentos con el descabello y dos avisos fue lo que necesitó Marco para pasaportar a su primer oponente. Dos orejas excesivas y una merecida vuelta al ruedo al toro pusieron punto final a su primer envite de la tarde.
Escaso resultó el saludo capotero de Marco Pérez al segundo de su lote, lo recibió sin florituras y le dio paso al tercio de varas, tercio donde el toro tenia un digno encuentro con el caballo recibiendo un puyazo bien colocado pero sin percutir apenas. Tercio de banderillas sin nada que reseñar para dar paso a la faena de muleta, faena donde Marco trataba de apretar al de Juanpedro a las primeras de cambio, pero no obtenía fruto de su empeño, así que Marco optaba por plantear una faena sin apreturas y sin ningún tipo de atrayente. Con una estocada algo defectuosa pasaportaba al segundo de su lote y recibía una ovación desde el tercio.
