Villafranca de los Barros tuvo toreros, pero no toros.
La localidad pacense de Villafranca de los Barros celebró ayer una corrida de toros con un cartel más que atrayente, Alejandro Talavante, Emilio de Justo y El Payo se anunciaban con toros de la ganadería de Salvador Gavíra, toros que para los aficionados toristas resultaban muy atrayentes ya que no es una de las ganaderías que más se deje ver en nuestras plazas.
Con diez minutos de retraso sobre la hora anunciada daba comienzo el festejo, poco más de media entrada acogía el coso villafranqués, el sol que se dejaba caer con cierta justicia era en parte el culpable de que gran parte del tendido de sol se presentase vacío, sol que curiosamente sufrían en la plaza tanto la presidencia como los matadores, ya que esta curiosa plaza tiene situada la presidencia y la zona de los matadores de frente al sol y estos sufren su azote durante gran parte de la tarde.
El primero de la tarde dejaba ver que el porte del ganado que saldría al albero era escaso hasta para una plaza de tercera categoría como es la de Villafranca de los Barros, muy escasos de presencia, sin clase y sin fondo hacían que los toreros fuesen los que hicieran encaje de bolillos para poder ofrecer algo de toreo al respetable.
La terna de toreros hizo lo que humanamente era posible con cada uno de sus lotes, empleados dentro de lo que permitían los toros, con entrega y voluntad, tanto Talavante, como de Justo como El Payo hacían que el público pudiese disfrutar de algunos muletazos e incluso de alguna tanda de cierto interés. Es justo decir que la segunda parte de la corrida estaba mejor presentada, los tres toros de la segunda parte ofrecían una estampa y un trapío más acorde que los tres primeros y con algo más de fondo, pero nada que hiciera que esos tres toros fuesen muy superiores a los que salieron por delante en cada lote, quizás el quinto al que el presidente le otorgó una muy benévola vuelta al ruedo.
Alejandro Talavante: ovación y dos orejas.
Emilio de Justo: oreja y dos orejas.
El Payo: Palmas y dos orejas.
