Talavante, De Justo y Roca Rey a hombros.
Tras acabar pasadas las dos y media de la tarde la corrida matinal, a las 17:00 horas los aficionados taurinos estaban citados de nuevo en la plaza de Olivenza para disfrutar de la terna compuesta por Alejandro Talavante, Emilio de Justo y Andrés Roca Rey que estoquearian toros de la ganadería de Victoriano del Rio.
El abreplaza para Talavante, un toro de 587 kilos negro y de excelente trapío, lo recibió Talavante con un buen saludo capotero, jugando muy bien los brazos y llegando al tendido a las primeras de cambio, para que después le protestasen el duro castigo que le infringieron al toro en el caballo, un fuerte y largo puyazo. Con la muleta realizó un buen inicio de faena, pero poco a poco fue decayendo y aunque Talavante probó ambos pitones con ahínco no fue capaz de cuajar una faena que llegase al tendido. A la hora de estoquear al toro, le recetó una estocada algo defectuosa pero suficiente para hacer rodar al de Victoriano del Rio, silencio por parte del respetable.
El segundo de Alejandro Talavante, un toro negro mulato de 473 kilos al que recibió con un buen saludo capotero, jugando bien los brazos y consiguiendo que el toro lo persiguiera con celo y codicia. Un puyazo rápido y limpio dio paso a un aseado tercio de banderillas. El inicio de la faena con la pañosa fue prometedor, haciendo viajar al toro por ambos pitones y llenando la faena de torería, pero fue mediada la faena cuando cuando Alejandro dio un paso más adelante y se metió más aún en los terrenos del toro, conectando así con el público y haciendo que gran parte de él se pusiera en pie para reconocer lo realizado en la faena. Con la tizona aplicó una estocada entera hasta los gavilanes haciendo rodar a toro al momento. Petición de dos orejas que el presidente atendió justamente.
El primero del lote de Emilio de Justo, un toro negro mulato de 532 kilos, salia a la plaza despacio sin prisas, le ofreció el capote sin aceptarlo y sin permitir el lucimiento en el saludo capotero. Un puyazo bien administrado y un buen tercio de banderillas dieron paso a una faena de muleta bien planteada por ambos pitones, tras iniciar con unos doblones por abajo, termino de sacar al toro a la segunda raya donde realizó gran parte de la faena. De justo exprimió ambos pitones con torería y mucha profundidad, consiguiendo así llegar al público y que este conectase con la faena. Como rúbrica de la faena administró una estocada entera y levemente defectuosa pero más que suficiente para que el de Victoriano del Rio rodase y le cortase las dos orejas.
Segundo del lote de Emilio de Justo, otro negro mulato con 557 kilos al que recibió con un buen saludo capotero, haciendo al toro encelarse en los vuelos del capote que Emilio mecía en cada lance. Buen puyazo en el tercio de varas y buen tercio de banderillas. El maestro De Justo brindó el toro a Alejandro Talavante y comenzó la faena obligando al toro por ambos pitones, unos buenos derechazos y una buenas tandas con la izquierda hicieron que el publico enganchase con la faena. Temple y mando ofrecía Emilio haciendo que el toro recorriese todo el muletazo una y otra vez. El susto de la tarde sucedió al entrar a matar, tras una dificultosa colocación, al entrar a matar el toro administró una estocada entera y bien colocada, pero prendió por el chaleco al diestro zarandeándolo fuertemente, al caer al suelo el diestro recibió un golpe con una de las patas del toro quedando conmocionado. Renqueante el diestro pudo recoger una oreja.
Primero del lote de Roca Rey, un toro negro de 477 kilos de pes, bien presentado y bien armado era recibido por el diestro con el capote junto a la primera raya para completar un digno saludo con el capote. Un tercio de varas con un puyazo bien administrado y un buen y rápido tercio de banderillas dieron paso al inicio de la faena de muleta con unos pases por alto, muletazos por ambos pitones bien administrados consiguieron que la faena tuviera más enjundia de la que a priori podía tener. A la hora de entrar a matar, colocó una estocada entera y contraria pero muy efectiva, haciendo rodar al primero de su lote, fuerte petición y como recompensas, dos orejas al esportón.
Segundo del lote de Roca Rey, otro negro mulato, como toda la camada, con 531 kilos. Tras la salida de los chiqueros, el animal rehusaba el acometer al capote que el peruano le ofrecía, prácticamente imposible lucirse en el saludo. Puyazos y banderillas administrados de manera rápida y eficaz. La faena con la muleta se presentaba complicada, una faena con un peligro presente permanentemente hacía que el diestro se empeñase en sacar por ambos pitones lo máximo posible pero que no fuese capaz de realizar logros para conectar con el tendido. Probó por ambos pitones siendo el vano el esfuerzo realizado. Una estocada casi entera para cerrar la tarde hizo que el de Victoriano del Rio rodase junto a las tablas. Pitos en el arrastre para el toro y ovación para el peruano para poner el cierre a la feria oliventina que gracias a Dios este años si se pudo celebrar en su totalidad.
