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De la calidad en el ruedo y otras lides.

Nos encontramos en plena temporada taurina y no son pocas las corridas de toros y novilladas que hemos podido presenciar. Ni que decir tiene que como en la viña del señor, aquí también hay de todo, corridas y novilladas se nos ofrecen habitualmente a lo largo de este estío prácticamente fin de semana si y fin de semana también. Muchas de ellas son tardes a las que no se les puede poner ni un pero, toreros entregados realizando una faena con la que hacen disfrutar al tendido, novilleros aguerridos que dejan toda una declaración de intenciones sobre el albero, ganaderías bien presentadas y acorde a las plazas ya sean de la categoría que sean, ganaderías que dan un buen juego y que demuestran que las cosas en el campo también se hacen bien.

Pero he aquí que en ocasiones, como en todo cocido hay algunos garbanzos negros, y no pasa nada por ello, pero cuando los garbanzos negros comienzan a predominar, eso indica que a la calidad de la materia prima que estamos utilizando falta nivel. Pues algo similar está ocurriendo últimamente en algunos ruedos de nuestra Extremadura, algunas veces acudimos a la plaza y lo único que nos encontramos son garbanzos negros, cuando no son toros con una presentación paupérrima incluso para una plaza de segunda o tercera y con la falta de casi todas las cualidades que se le piden a un toro bravo, es la actuación de algún torero que de manera manifiesta evidencia la falta de preparación a la hora de manejar los trastos delante de los toros, incluso algunos novilleros, entiendo que a estos últimos le pueden las ganas de torear y poder demostrar «lo que llevan dentro». Pero todos, ganaderos, novilleros y toreros en ocasiones tienen que realizar una autovaloración y ser honestos consigo mismo a la hora de sopesar si están preparados para ponerse delante de unos pitones o sopesar si el ganado es digno de ser presentados en una plaza aunque sea de tercera.

Más de una tarde esa falta de honestidad queda patente cuando los que sueltan sus euros para comprar el papel y sentarse en el tendido ven con desanimo como lo que sucede en el ruedo poco menos que está a la altura de una capea callejera de algún pueblo en fiestas. Y eso, señores, mata la afición poco a poco, es lastimoso escuchar como la gente abandona la plaza desencantada, bien sea porque  quien se pone delante del toro no tiene las tablas que se requieren o bien sea porque lo que sale por la puerta de toriles parece elegido para realizar una limpia de corrales.

Y como consecuencia público y aficionados, que aunque parecen lo mismo no lo son, van consumiendo su afición y esto hace que se planteen si volver la próxima tarde a soltar un puñado de euros, por pocos que sean, para ver algo que le termine desencantando.

Es poco menos que llamativo que muchas veces se vea mucho más toreo en las novilladas sin caballos de las clases prácticas de las escuelas taurinas extremeñas que en algunas corridas de toros o novilladas de las denominadas «de como Dios manda».

El mundo del toro tiene que hacerse mirar esto y ha de ser honesto consigo mismo a la hora de sacar conclusiones para no matar la gallina de los huevos de oro y para que no llegue un día en el que se acaben las colas en las taquillas y en el que se mire al tendido desde el ruedo y se vea vacía la andanada.

Por desgracia la falta de estos valores está comenzando a ser algo habitual de un tiempo a esta parte y a eso hay que ponerle freno, no puede servir todo para organizar una tarde y arañar unos cuantos de euros en los bolsillos de más de uno.

Esperemos que podamos seguir disfrutando de la calidad de las buenas ganaderías con ganado bien presentado y acorde a la plaza donde se lidian, y ojalá que podamos seguir disfrutando de faenas de toreros, ya sean conocidos o no, que se baten el cobre por componer una faena digna y entregada, y ojalá podamos disfrutar de esas  faenas de novilleros a los que le hierve la sangre y presentan su declaración de intenciones de manera cabal y asentada.

¡¡¡ Cuidemos entre todos la tauromaquia señores !!!… no sea que nos pase como en Fuenteovejuna, que la mataron todos a una.

 

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