Mérida presentaba en la tarde de hoy un festejo mixto, un utrero para el rejoneador Adrián Venegas que compartía cartel con Borja Jiménez y David de Miranda con un utrero de Campos Peñas y seis toros de Salvador Domecq.
Con una escasa asistencia de público daba comienzo la corrida en el coso de San Albín, el primero en actuar fué el rejoneador Adrián Venegas que recibiendo a su utrero en la puerta de toriles terminó por realizar una faena de buena labor y buena predisposición, durante la lidia Adrián apuraba los envites del utrero que por momentos llegaba a hacer llegar los pitones a los caballos de Adrián. Tras una laboriosa faena el rejoneador no estuvo fino con los rejones de muerte, pinchando y dejando un rejonazo prácticamente entero que fue más que suficiente para hacer rodar al de Campos Peñas, Adrián dió una vuelta al ruedo que fue pedida cono escasa fuerza por parte del público asistente.
Tras la faena de rejones era el turno de toreo a pié, los toros de la ganadería de Salvador Domecq presentaron durante toda la tarde una muy escasa presencia y con un trapío que claramente no era lo esperado por los asistentes, la corrida en su totalidad se presentó muy falta de fuerza y desrazada, presentando casi todos los toros un peligro sordo que complicaba la lidia enormemente.
En su primero de la tarde Borja Jiménez consiguió una faena de esmero y de tesón pero deslucida por las características del toro, Borja trató de fijar con el capote a su primero en una salida sin fuerza, a pesar de tratar con mucho mimo al de Salvador Domecq el toro presentaba una evidente falta de fuerza y presentación que hacía que el público no llegase a conectar con lo que ocurría en el ruedo. Tras la faena y el uso de la espada, Borja paseó una oreja tras un aviso.
En el segundo de su lote, Borja dejó mejores momentos de toreo que en su primera comparecencia, de nuevo un toro sin trapío, un toro que manseaba y amenzaba con rajarse constantemente, tras unos tercios de varas y banderillas rápidos y limpios el de Sevilla volvia a arrancar los muletazos al toro, tandas bien administradas por Borja pero sin transmisión por parte del toro a la hora de querer coger la muleta, por tesón y empeño Borja construyó una meritoria faena que obtuvo como resultado una oreja que echar al esportón.
Por su parte Ginés Marín también tuvo una tarde sin pena ni gloria, es de justicia reconocer que los toros volvieron a tener su parte de culpa en una tarde sin lucimiento, de nuevo ambos toros se presentaron flojos y de muy escasa presencia.
En el primero de su lote Ginés estuvo por encima del toro pero con un toreo simplón y sin capacidad de llegar a las gradas, por momentos el toro se dejaba torear, pero amenazaba con rajarse y buscar la querencia a cada instante, al final de la faena obtuvo una ovación por parte del público.
El segundo de Ginés presentaba mayor cantidad de fuerza pero sin llegar a transmitir al público el más mínimo atisbo de codicia, otra faena planteada en terrenos fáciles con toreo simplón y sin emplearse en el toreo, al final de la faena acortaría distancias y pisó los terrenos cercanos a los pitones, el público y el presidente se mostraron muy benevolentes concediendo dos orejas al diestro.
El lote de David de Miranda seguía siendo más de lo mismo, el primer toro fue muy protestado por el público antes su falta de presencia y de fuerza, David consiguió algunos muletazos de mérito que fueron literalmente arrancados al toro para recibir al final de la faena una ovación por parte del público.
El segundo del lote del Onubense se presentaba con las mismas credenciales que el resto de la corrida, falta de fuerza y parecía presentar cierta descordinación que como consecuencia dió que el toro fuese devuelto, complicada tarea esta última sin duda, ya que el toro no hubo manera de hacerlo de volver a los toriles y tuvo que ser estoqueado por David de Miranda en el ruedo emeritense ante la imposibilidad de volver a meter el toro en los toriles. El sobrero que correspondía a David de Miranda salía con más fuerza y más pies de los chiqueros, pero tampoco conseguia el de Trigueros que el toro terminase de romper, el toro de nuevo volvía a pasar sin codicia pero con el peligro sordo de los toros que no se emplean y que en cualquier momento te pueden dar una cornada, al final de la faena David de Miranda pudo pasear una oreja como trofeo
En definitiva una corrida muy muy por debajo de lo que se podía esperar para aún sin ser una plaza de primera cabría esperar, los toros de principio a fin no han aportado nada como para poder hacer una tarde exitosa. A pesar de la condición y de las características de los toros ninguno de los toreros llegó a brillar, pero si se llegó a recibir un triunfo excesivo como en el caso de Ginés Marín al recibir las dos orejas de su segundo habiendo realizado una faena claramente insuficiente para obtener tal premio.
