Tremenda cantidad de agua.
Que los aficionados taurinos tienen ganas de toros es más que evidente y hoy ha quedado sumamente demostrado.
Desde hace días todos estábamos pendientes de las predicciones meteorológicas, las noticias pronosticaban agua y aunque el inicio de este viernes ha sido esperanzador y parecía que la lluvia no iba a hacer acto de presencia, durante toda la mañana no hubo ningún tipo de precipitaciones las nubes pasaban apresuradas y todo el mundo se ilusionaba al ver los chubascos contenidos.
Pero no, como un aficionado puntual, minutos antes de las cinco de la tarde comenzaban a caer las primeras gotas de la tarde, el run run crecía entre los aficionados y todos se encomendaban a quien creía que debía hacerlo para que el agua se contuviese. Los comparecientes se fueron haciendo presentes en el coso oliventino esperando poder hacer la mejor actuación que le fuese posible. El primero en llegar fue el sevillano Javier Zulueta, poco después hizo acto de presencia el pacense Sergio Sánchez y unos instantes más tarde llegó el también pacense Sergio Domínguez «El Mella».
«Palante la tarde», con unos minutos de retraso se abría el portón del coso Oliventino y los alguaciles despejaban la plaza y solicitaban permiso a la presidencia para iniciar la novillada, con las nubes sobre el coso los tres novilleros con sus tres cuadrillas iniciaron el paseillo y cambiaron la seda por el percal tras saludar a la presidencia.
El primero de la ganadería de Talavante saltaba al ruedo con una muy buena presentación aunque no sobrado de fuerzas. 485 kilos de novillo que Sergio Sánchez recibe con un buen saludo capotero, un tercio de varas poco menos que simbólico y una buena actuación de la cuadrilla colocando los palitroques. Comienzo de faena de Sergio echando las rodillas a tierra, faena aseada y sin excesos para completarla con una buena estocada, lo que consiguió echar la primera oreja de la tarde al esportón.
El segundo que salía por la puerta de toriles era para Sergio Domínguez «El Mella», novillo con algo menos de peso que el primero de la tarde, 446 kilos eran los que presentaban el de Talavante y que era recibido con un saludo capotero serio, asentado y con un buen manejo del percal por parte del Barcarroteño. Tercio de varas y de banderillas resueltos con rapidez y ligereza en previsión de lo que se nos venia encima. Buena faena de muleta, El Mella asentaba las manoletinas en el lodazal en el que se estaba convirtiendo la plaza y tiraba con la muleta de un novillo que repetía y que de haber sido otras las condiciones meteorológicas muy seguramente habría dado muchísimo más juego con la pañosa. Media estocada bien agarrada hace al novillo rodar como si la espada hubiese entrado hasta los gavilanes y una oreja trabajada y merecida oreja para El Mella.
Zulueta con el tercero, uno de los temas de conversación que esta tarde había entre los aficionados era el buen sabor de boca que dejó Javier Zulueta en la novillada de la propia feria oliventina del año 2024, el que salió en tercer lugar con 507 kilos estaba anunciado en sexto lugar, una inesperada incidencia en los chiqueros hizo necesario correr turno y echarle al de Sevilla el novillo con más peso de la tarde. En los lances de recibo perdió Zulueta el capote y se quedó deslucido, en su favor hay que decir que el ruedo ya se encontraba en unas condiciones poco menos que deplorables y cualquier intento de manejar los capotes y las muletas era una misión casi imposible. Tras aligerar los tercios de varas y banderillas, Javier Zulueta comenzó a torear administrándole serie lucidas y bien ejecutadas por ambos pitones, la lluvia seguía haciendo presencia cada vez con mas intensidad, dificultando la lidia enormemente. Cierre de la faena con una estocada hasta la gamuza y el toro al suelo, el público pide la oreja y el presidente atiende la petición otorgando la primera oreja al sevillano.
El cuarto para Sánchez, con un coso impracticable hizo acto de presencia el cuarto de la tarde y Sergio Sánchez lo recibía a portagayola perdiendo el capote en el envite. Meritoria faena la de Sergio que hizo lo imposible por sacarle todo lo posible al novillo que aún sin saberlo cerraría plaza. Con el coso ya anegado plenamente le administró un espadazo bien colocado y las dos orejas del novillo fueron concedidas al pacense.
Tras el cuarto novillo de la tarde se decidió suspender la novillada, ya que era imposible poder practicar el toreo en el ruedo, la cantidad de agua era inmensa y se dio por finalizado el festejo lastimosamente.
En definitiva una tarde que la gente esperaba con mucha ilusión y que se fue al traste por las condiciones climáticas y de la que muchos opinaban que no se debería de haber dado comienzo al festejo. De todos es sabido que en Olivenza esto está a la orden día y que las lluvias no es raro que hagan acto de presencia.
Se agradece el esfuerzo realizado por todo el mundo para tratar de sacar la tarde para adelante y que fue imposible de completar.
