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Segunda corrida de la feria de San Fernando en Cáceres.

Triple puerta grande. 

La segunda cita taurina de la feria cacereña de San Fernando en la Era de los Mártires volvía a registrar un lleno en sus localidades como ocurrió en la jornada anterior donde Morante, de Justo y Ortega.

En esta ocasión el cartel estaba compuesto por 3 toros de El Pilar y 3 de Juan Pedro Domecq para los diestros Antonio Ferrera, Roca Rey y Ginés Marín, este festejo también retrasó media hora su comienzo a pesar de que las temperatura finalmente resultaron ser menores de lo esperado.

Tras la deficiente presentación de los toros de la primera corrida de la feria de San Fernando el público estaba bastante con la desconfianza de lo que podía salir por la puerta de toriles. Pero en esta ocasión lo que aparecía por la puerta de toriles estaba acorde con la plaza donde se lidiaban, toros bien presentados, con buenas hechuras y aunque en algunas ocasiones acusaron cierta falta de fuerza fueron toros con codicia, transmisión y nobleza.

La tarde resultó un pleno de salida a hombros por la puerta grande de la Era de los Mártires, Antonio Ferrera abría el festejo con un toro de El Pilar, al que tras un tercio de banderillas que le exigió el público logró componer una faena de entrega que hacía disfrutar al respetable, la efusividad de Ferrera enfervorizaba a la gente y esta le reconocía su esfuerzo con dos orejas tras una estocada bien colocada y de un rápido efecto. En su segundo Ferrera seguía saliendo a por todas con su entrega, su singularidad y su toreo heterodoxo. De nuevo un tercio de banderillas colocadas por el de Villafranco y la gente que se dejaba las manos de nuevo aplaudiendo el tercio de rehiletes que ofrecía el maestro Ferrera. Está vez su contrincante era de la ganadería de Juan Pedro Domecq y volvía a ser un toro con aguante, codicia y noblon que volvía una y otra vez a la pañosa del maestro. De nuevo faena de entrega y arrojo y aunque ejecutando la suerte suprema de la manera tan peculiar que realiza el maestro pinchó en el primer intento, colocó una estocada entera en el segundo intento que resultó ser de rápida eficacia para dar con el de Juan Pedro en el albero y hacer que la gente pidiera las dos orejas con los silbidos y los pitos más que con los pañuelos, 4 orejas para el diestro pacense en total.

Por su parte Roca Rey lidió el primero de su lote, que pertenecía a Juan Pedro, con un toreo serio, vertical y con una muleta que algunas ocasiones pecaba de ofrecerse de pico, toro justo de fuerza pero con codicia y raza que hacía que Roca Rey se pudiera entregar toreando en algunas tandas que administró por ambos pitones, faena medida en esfuerzo y entrega que finalizó con una certera estocada y que daban como resultado que el diestro pudiera echar una oreja al esportón. En su segundo, más de lo mismo, un buen saludo capotero y una faena basada en la verticalidad y el mando con la muleta, algunas veces la colocación era silbada desde los tendidos cosa que corregía el diestro para emplearse en las tandas con la franela. Una estocada entera y bien colocada hacía rodar al segundo de su lote y la gente pidió con fuerza la oreja que consiguió, segunda puerta grande ganada.

En cuanto a Ginés Marín ponía sobre la mesa toda una declaración de intenciones ante el primero de su lote, buen saludo capotero jugando los brazos para hacer volar el percal delante de los pitones del de Juan Pedro y que después consolidaba con una faena de toreo que últimamente es escaso en las faenas del de Jerez de la Frontera, brindis al maestro Luis Reina para después ofrecer un toreo de poder y de mando, administrando el fondo del toro pero haciéndolo embestir una y otra vez, toreo de mando solido y con buena colocación con el que conseguía cortar una oreja y escuchar un aviso.

En el segundo de su lote, Ginés definitivamente volvía a salir a por todas, buena lidia con el percal y tras el tercio de banderillas  brindis al público y comienzo del toreo sin probaturas, con la mano izquierda y trazando naturales largos, vaciados detrás de la cadera y con un figura bien compuesta en todo momento. Tandas de calidad por ambos pitones hasta apurar el fondo que presentaba el toro, sin llegar a rajarse del todo el toro acusaba su derrota y cedía una y otra vez tras los vuelos de la muleta de Ginés. Una buena estocada daba como resultado otra oreja y la salida por la puerta grande junto a sus compañeros.

Excelente tarde de toros de la que Lances de Futuro era la responsable, de lo que la empresa de José María Garzón no era responsable y sí lo era el ayuntamiento de Cáceres es de la miserable y ténebre  luz que presenta la plaza de toros de Cáceres, es vergonzoso ver la iluminación de la que dispone La era de los Mártires, quien tenga la competencia para poder realizar los cambios necesarios en la plaza para con cuente con una iluminación decente debería ponerse manos a la obra, para que en ocasiones venideras no tengamos que sacar los toros embolados para que la gente pueda ver desde las gradas donde está el toro.

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