Primera de la feria cacereña de San Fernando.
En la tarde de ayer día 31 de mayo Cáceres celebraba la primera corrida de toros de las dos que se celebran en las ferias en honor a San Fernando. Cartel más que apetecible y muchísimo tirón para el público, nada más y nada menos que Morante de la Puebla, Emilio de Justo y Juan Ortega, con toros de la ganadería de Domingo Hernández.
La Era de los Mártires volvió a presentar un lleno hasta la bandera como sucedió el año pasado, que tras llevar varios años sin celebrarse festejos en la centenaria plaza cacereña colgó el cartel de no hay billetes tras décadas sin hacerlo. La empresa Lances de Futuro ha ofrecido una collera de festejos taurinos de un indudable interés para todos los aficionados, realizando así un importante esfuerzo para seguir tirando del carro de la tauromaquia en una ciudad que denosta la tauromaquia día si y día también. 
Pero aun así hay cosas con las que no se cuentan con ellas, como en este caso fue la mansada de toros que presentó Domingo Hernández, toros que incluso para una plaza que no es de primera como es el caso de la Era de los Mártires eran de una pauperrima presentación, escasos hechuras y de presentación de pitones, librandose solamente el sexto de la tarde en cuanto a presentación y el quinto (segundo del lote de Emilio de Justo) que tuvo mas empuje que el resto de sus hermanos.
En todos los toros los toreros estuvieron muy por encima de los toros, pero era un quiero y no puedo que por mucho que pretendían remendar los toreros, no había manera. El lote de Morante, flojo, manso y sin codicia y con el que todo esfuerzo resultó prácticamente inútil, el del baratillo logró arrancar una oreja a su segundo, que permitió algo más el lucimiento y el empleo del torero.
El lote de Emilio de justo presentaba la misma condición, desrrazado y sin clase, y con muy muy poco fondo, en el primero solamente pudo administrar una serie con la muleta, por momentos el público albergaba expectativas de que la cosa fuese a más, pero lastimosamente el toro no tuvo fondo y no aguantó más tandas y siendo pasaportado por Emilio sin mayores complicaciones. El segundo de su lote fue el que más empuje y fondo tuvo en la tarde cacereña, buenas tandas por ambas manos las que administró el torrejoncillano, la entrega del torero era indudable máxime si tenemos en cuenta que se sentía arropado por su gente al torear en «su casa», al final de la faena dos orejas de ley las que consiguió Emilio para salir a hombros hasta el inicio del barrio de Aguas Vivas por la puerta grande cacereña.
Juan Ortega tampoco tuvo suerte con los de Domingo Hernández, el primero de su lote no permitió el lucimiento en ningún momento, un toro con el que solo se conseguía un toreo deslucido y sin trasmisión que por mucho empeño que ponía el trianero no hubo forma de maquillar. El segundo de su lote fue el que más presencia tuvo, un toro con algo más bonito de hechuras que los anteriores, pero que de fondo no andaba mucho más sobrado, en las tres primeras tandas que trató de administrarle Ortega el toro perdió el fondo y resultó imposible ningún tipo de lucimiento.
Como se suele decir en el mundo taurino y que bien saben muchos aficionados taurinos, tarde de expectación tarde de decepción, esperemos que en la segunda cita que nos espera en la Era de los Mártires disfrutemos más del buen toreo y sobre todo, de los toros.
