Javier Solís reaparece en Fregenal de la Sierra y sale a hombros trece años después
La plaza de toros de Fregenal de la Sierra (Badajoz) celebró la corrida del Día de la Hispanidad con tres cuartos de entrada y toros de la ganadería portuguesa de Murteira Grave. El festejo tuvo un protagonista especial: Javier Solís, que regresaba a los ruedos después de trece años alejado de la profesión y logró abrir la puerta grande tras cortar una oreja a cada uno de sus oponentes.
Compartió cartel con Miguel Ángel Perera, vestido de blanco y plata, y Emilio de Justo, que lució un terno grosella y azabache. La tarde dejó momentos de interés, aunque también puso a prueba a los toreros ante varios animales que ofrecieron dificultades y exigieron entrega y capacidad para encontrarles las teclas.
Perera se encuentra con un primer toro complicado
Abrió plaza Presumido, número 89, un toro cárdeno que salió suelto de los capotes. En su primer encuentro con el caballo derribó de manera espectacular, antes de recibir un puyazo del picador de puerta. El tercio de banderillas se resolvió con rapidez.
Miguel Ángel Perera brindó la faena a Javier Solís y comenzó imponiendo su mando con la muleta. Sin embargo, el toro se frenaba en ocasiones a mitad del muletazo, dificultando la continuidad de las series. El extremeño lo intentó sin encontrar la respuesta necesaria de su oponente. Entró a matar y dejó una estocada algo trasera y tendida, necesitando después el descabello para poner fin a la lidia. Su labor fue silenciada.
Perera no terminó de encontrar el acople ante un primer toro complicado, que nunca permitió desarrollar la faena con la continuidad deseada.
Javier Solís vuelve con personalidad y corta una oreja
El segundo de la tarde, Revoltado, número 37, negro mulato, marcó el esperado regreso de Javier Solís. El torero extremeño, vestido de tabaco y oro, recibió al animal a portagayola, una declaración de intenciones que encontró respuesta en los tendidos. Continuó con una buena serie de verónicas, mostrando desde el comienzo su disposición en una tarde muy especial.
El toro fue medido en el caballo y recibió un leve puyazo. En banderillas destacaron Juan Luis Moreno y Antonio Vázquez, que saludaron después de un buen tercio.
Solís brindó la faena a su hijo y comenzó con buen pie, encontrando pronto el ritmo de la embestida. Supo llevar al animal con temple, dando forma a varias series de muletazos bien trazados. El toro, sin embargo, fue perdiendo fuerza y recorrido conforme avanzaba la faena, lo que obligó al diestro a medir los esfuerzos y aprovechar cada embestida.
La espada no entró a la primera, pero, tras dos pinchazos, dejó una estocada en lo alto que hizo rodar al animal. La petición fue atendida y paseó una oreja en su reaparición.
Solís templó con serenidad a un toro que fue viniendo a menos, dejando una primera muestra de su capacidad para adaptarse a las condiciones del animal y administrar sus fuerzas.
Emilio de Justo se esfuerza ante un tercero reservón
Pokito, número 28, negro burraco, salió en tercer lugar. Fue un toro reservón de salida, al que hubo que cuidar en el caballo, donde recibió un puyazo leve. El tercio de banderillas resultó trabajoso, pues el animal esperaba mucho y complicaba la labor de los hombres de plata.
Emilio de Justo, vestido de grosella y azabache, le presentó la muleta con limpieza y comenzó a tirar de sus embestidas, tratando de darle continuidad a la faena. Sin embargo, el toro se fue defendiendo cada vez más y soltando la cara, poniendo dificultades para ligar los muletazos.
El torero extremeño tuvo que emplearse a fondo ante un oponente que no facilitó el lucimiento. Dejó una estocada entera en lo alto y, tras sonar un aviso, necesitó utilizar el descabello.
Su labor fue silenciada, mientras que el toro recibió pitos en el arrastre.
Emilio de Justo puso esfuerzo y disposición ante un animal complicado, pero las condiciones del astado impidieron que su trabajo alcanzara mayor relieve.
Perera aprovecha las opciones del cuarto, aunque falla con la espada
El cuarto toro, Vesubio, número 17, negro mulato, fue recibido por Perera con una larga cambiada de rodillas en los adentros. El animal acudió al caballo con algo más de alegría que sus hermanos y recibió un puyazo. Después, el propio Perera protagonizó un buen quite por chicuelinas en el centro del ruedo.
El diestro brindó la faena al público y comenzó de rodillas, toreando por alto con decisión. Las primeras series tuvieron rotundidad y conectaron con los tendidos. Por el pitón izquierdo, el toro ofreció menos colaboración, aunque Perera insistió hasta
encontrar una tanda de mérito.
El extremeño remató la faena con unas manoletinas ajustadas antes de entrar a matar. La labor se alargó y sonó un primer aviso. Dejó una estocada trasera y ligeramente caída, y, tras el segundo aviso, tuvo que recurrir al descabello.
La petición de trofeos se tradujo en una oreja para Perera, mientras que al toro se le concedió el pañuelo azul, en reconocimiento a su comportamiento durante la lidia.
Perera dejó pasajes de buen toreo y encontró opciones de triunfo, pero los fallos con la espada limitaron el premio en una faena que pudo tener mayor recompensa.
Solís asegura la puerta grande con otra oreja
El quinto de la tarde, Violino, número 7, negro mulato, salió con escaso empuje y pocas ganas de tomar los engaños. En el encuentro con el caballo llegó a derribar al picador, tras lo cual se cambió el tercio.
Javier Solís brindó la faena a la alcaldesa de Fregenal de la Sierra, compartiendo también ese gesto con Miguel Ángel Perera. El torero se encontró con un animal de escasa entrega, que apenas ofrecía recorrido con la muleta y ante el que costaba confiarse.
Aun así, Solís no volvió la cara. Con la mano izquierda consiguió extraer algunos muletazos de las pocas opciones que ofrecía el toro, insistiendo hasta el final en busca de una embestida aprovechable. La faena estuvo condicionada por la falta de colaboración del animal, pero el extremeño mantuvo su disposición.
De nuevo, la espada le hizo emplearse a fondo. Tras un primer intento fallido, dejó una estocada caída en la segunda entrada que resultó suficiente para acabar con el toro. La petición del público fue atendida y paseó una oreja que confirmaba su salida a hombros.
Javier Solís volvió a demostrar que el deseo de triunfo puede sostener una faena incluso cuando el toro ofrece muy poco. Sin grandes alardes y ante un oponente de escasas opciones, supo buscar el camino para arrancar un trofeo decisivo en su regreso a los ruedos.
Emilio de Justo cierra la tarde con una faena de ajuste
Cerró el festejo Tsunami, número 23, negro mulato. Emilio de Justo lo recibió con una combinación de verónicas y chicuelinas, rematadas con vistosidad. El toro fue picado por el varilarguero que guardaba la puerta y el tercio de banderillas se resolvió con solo dos pares.
El diestro brindó la faena desde el centro del ruedo y comenzó con unos bonitos muletazos por bajo, tratando de someter al animal y llevarlo por el camino adecuado. El toro ofreció algo más de juego que su anterior oponente, circunstancia que permitió a Emilio de Justo construir una faena de mayor ajuste.
El extremeño se mostró firme y dispuesto, buscando llevar al animal cerca y aprovechar sus embestidas. Para cerrar, interpretó unas manoletinas ajustadas y preparó al toro para la suerte suprema. Después de un primer intento, dejó una estocada algo desprendida y necesitó recurrir al descabello.
La faena fue premiada con una oreja, con la que Emilio de Justo puso punto final a su actuación.
Javier Solís, protagonista de una reaparición para el recuerdo
La corrida del Día de la Hispanidad en Fregenal de la Sierra tuvo en Javier Solís su nombre propio. Trece años después de abandonar los ruedos, el torero extremeño volvió a vestirse de luces y respondió a la expectación con una actuación basada en la serenidad, el temple y la capacidad para sobreponerse a las dificultades de sus dos oponentes.
Las dos orejas que paseó, una de cada toro, le abrieron las puertas de una salida a hombros que puso el broche a una jornada especialmente emotiva para el diestro y sus seguidores.
Más allá del resultado, su regreso dejó una imagen significativa: la de un torero que, después de más de una década apartado de la profesión, volvió a pisar el ruedo con ambición y consiguió convertir una tarde de reencuentro en una jornada de triunfo.
Fregenal de la Sierra fue testigo del regreso de Javier Solís y de su salida a hombros, el mejor cierre posible para una reaparición cargada de significado.
Festejo: Corrida de toros del Día de la Hispanidad 2026 Plaza: Fregenal de la Sierra (Badajoz) Ganadería: Murteira Grave (Portugal) Entrada: Tres cuartos de plaza
| Torero | Vestimenta | Trofeos |
|---|---|---|
| Miguel Ángel Perera | Blanco y plata | 1 oreja |
| Javier Solís | Tabaco y oro | 2 orejas |
| Emilio de Justo | Grosella y azabache | 1 oreja |
Balance del festejo: 4 orejas en total.
Protagonista de la tarde: Javier Solís, que cortó una oreja a cada uno de sus toros y salió a hombros en su reaparición, trece años después de su retirada de los ruedos.
