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TRIPLE PUERTA GRANDE EN ALMENDRALEJO ANTE UNOS FLOJOS JUANPEDROS.

Poca fuerza en los toros y mucha entrega en los toreros. 

Con tres cuartos de entrada en la grada daba comienzo a las 17:30 hora la corrida de toros en el Coso de La piedad (Almendralejo) con un cartel compuesto por Emilio de Justo, Juan Ortega y Pablo Aguado, con toros de Juan Pedro Domecq.

Tarde en la que desde el palco se pecó de triunfalista y colocó el listón muy bajo a la hora de otorgar los trofeos. Todos los toreros estuvieron por encima de los toros, toros muy flojos de presentación, desrazados, sin codicia y sin fuerza que obligaban a los toreros a llevarlos entre algodones.

El primero de Emilio de Justo fue un toro de pelo negro mulato al que el torrejoncillano le jugó muy bien los brazos con el capote desde el primer momento para dar paso a un tercio de varas y banderillas aseados y sin dilaciones. Con la muleta de Justo desde el inicio metió al toro entre algodones a media altura y sin exigencias, el toro se dejaba hacer pero no se empleaba en ningún momento. A la hora de manejar los aceros Emilio logró un estocada entera que tuvo como consecuencia la obtención de las dos orejas del de Juan Pedro.

Segundo de su lote, fue un toro falto de trapío y volvía a ser un toro del mismo pelaje que su primer contrincante, de nuevo Emilio volvía a aplicar un buen saludo capotero y desde ese momento se dejaba ver que el toro estaba la escasa condición del toro. Tercio de varas y banderillas rápidos y sin incidencias para dar paso a la faena con la pañosa. Faena en la que de nuevo Emilio tenia que poner todo el empeño en cuidar al toro y mimarlo en cada muletazo, faena de pundonor por parte del diestro que se empeño en vaciar al toro ante la escasa condición que este ofrecía. Un pinchazo hondo fue suficiente para hacer rodar al de Juan Pedro, cortarle una oreja y ver que el toro fue premiado con una incomprensible vuelta al ruedo (muy pitada por parte del público) que nadie entendía oportuna excepto la presidencia.

 

El primero de Juan Ortega fue otro negro de pelo negro al que el de Triana recibió con un lucido saludo capotero consiguiendo que la gente se ilusionase ante el Juanpedro. Tercio de varas sin estridencia, se puede decir que recibió poco menos que un picotazo un poco profundo, pero sin emplearse ni el toro ni el varilarguero. Brindó el de Triana al público y comenzó tratando se someter por abajo al toro con la muleta, faena medida y pausada para conseguir que el toro no se agotase a las primeras de cambio, entrega y oficio por parte de Juan Ortega con la que recetó una estocada hasta la gamuza consiguiendo dos orejas al final de la contienda.

El segundo de Juan Ortega fue un toro castaño con el que Ortega se empleaba en su saludo capotero dándole juego y tratando de soltar un poquito de capote. Buen tercio de varas y de banderillas para dar paso a la faena de muleta. Con la pañosa en las manos Ortega conseguía componer una faena muy torera, de mucho empeño por parte del torero y con mucho tesón para una vez más conseguir que el fondo del Juanpedro llegase un poco más allá, resultando ser un animal deslucido y sin raza como todos sus hermanos de camada. A la hora de manejar la tizona Ortega no estuvo fino y aplicó un espadazo entero que terminó por hacer guardia y desmerecer el final de la faena. Una oreja de ley arrancada a Juanpedro para Ortega.

El primero de Pablo Aguado con el que se presentaba en la plaza de Almendralejo fue un toro negro, falto de fuerza y de raza que en ningún momento permitió el lucimiento del sevillano. Unos lances de probatura fueron los únicos que pudo administrar en el saludo a este su primero sin conseguir que el toro transmitiera lo más mínimo. Prácticamente fue nula la faena con la muleta, empeño y tesón no le faltaron a Pablo Aguado a la hora de emplearse con la franela, pero resultó un esfuerzo inútil por parte del diestro. Estocada un poco descolocada que sirvió para hacer rodar al toro pero que no daba para obtener premio.

El segundo de Aguado fue un toro jabonero muy justito de presentación por todos los lados, muy corto de pitones y prácticamente con la estampa de un utrero. Aseado saludo capotero por parte de Aguado que no pudo conseguir que el toro se emplease más en el capote. Tercio de varas y de banderillas bien ejecutados y sin incidencias. Brindis al público y comienzo de faena por abajo, muchísimo empeño de Aguado en exprimir a su contrincante logrando algunos muletazos de muchísima torería y de buen sabor. Una vez más toro escaso de raza y de fuerzas que limitaba las posibilidades del diestro en su faena. A la hora de manejar los aceros Aguado logró una estocada perfectamente colocada y entera que sirvió para que el presidente otorgase las dos orejas y que así Aguado acompañase a sus compañeros de cartel en la salida por la puerta grande.

 

 

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